“Fiesta del Buen Pastor y Día del Seminario” – Domingo Semana del Seminario 2018

“Fiesta del Buen Pastor y Día del Seminario”

“Subió al monte y llamó a los que él quiso y fueron con él” (Mc. 3, 13). Definitivamente Dios llama al que quiere y cuando quiere, aunque son necesarias las mediaciones, pueden ser personas, acontecimientos o situaciones, además es preciso un ambiente adecuado para escuchar la llamada y responder. Dios sigue llamando, muchos jóvenes sienten en su interior esta llamada y se preguntan: ¿Qué quiere Dios de mí?, ¿Cómo saber si me llama?, ¿Qué señales me da de su llamada?, ésta y muchas otras interrogantes surgen en el interior de los jóvenes, cuando va brotando en ellos la inquietud a la vocación sacerdotal.
Queremos crear conciencia y que cada uno vaya asumiendo su papel de Promotor Vocacional, animando particularmente la vocación sacerdotal, para ello es necesario crecer en el buen testimonio sacerdotal, que manifieste la fecundidad de este ministerio, el cual tiene su fuente en Dios mismo, en su gracia y en la docilidad a la acción del Espíritu Santo. Evidentemente urgen sacerdotes llamados a dar vida y con “la predicación de la Palabra y la celebración de la Eucaristía y de los otros Sacramentos guíen a las comunidades cristianas por los senderos de la vida eterna”. (San Juan Pablo II Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones 26 noviembre 2000),
En estos últimos años hemos notado cómo ha ido disminuyendo el número de jóvenes que ingresan al Seminario y esto representa un reto para nosotros los sacerdotes y todos los fieles. Tenemos que crecer en la promoción, salir al encuentro de los jóvenes para entusiasmarlos con la vida sacerdotal, hablar y mostrar con claridad, que responder a Dios en esta vocación “vale la vida”.
Todo lo anterior exige, al Equipo Formador del Seminario, mayor empeño y compromiso en el acompañamiento de los futuros pastores, de tal forma que puedan responder a los desafíos que van surgiendo, es necesario formar sacerdotes cercanos, alegres, comprometidos en resolver los problemas del tiempo que les toca vivir; que comprendan que el pastor tiene “la exigencia de responder con la santidad de la vida al amor de Dios derramado en los corazones por el Espíritu Santo”. (Vita consecrata, 33).
Es un trabajo arduo, pero no estamos solos, tenemos la confianza puesta en Cristo el Buen Pastor, Él es quien guía y forma primordialmente; además contamos con la oración y el trabajo de cada uno de ustedes, pues como Iglesia somos responsables en la formación de los futuros pastores, recordemos que, orar y promover la vocación sacerdotal, es tarea de todos los bautizados.
En este cuarto domingo del Tiempo Pascual, donde contemplamos a Jesucristo resucitado, como el Buen Pastor, razón por la que celebramos también, el Día del Seminario en la Iglesia de Yucatán, quiero agradecer en nombre de todos los que servimos en esta Casa de Formación, las muestras de generosidad, respeto y cariño hacia el Seminario, hoy de manera particular deseo invitarlos a seguir orando con más intensidad por las vocaciones sacerdotales, ya que la oración es un medio eficaz.
De antemano agradezco todo el apoyo a favor de nuestro Seminario, pido al “Dueño de la mies” que recompense de manera generosa la ayuda y el servicio brindado en la formación de los futuros pastores.
Finalmente ruego a la Santísima Virgen María, “Nuestra Señora del Rosario”, madre del Buen Pastor, que interceda por nosotros, y puesto que de Él hemos recibido la llamada, que Él mismo nos dé la gracia necesaria para responder con generosidad y ser para ustedes un: Sacerdote, llamado a dar vida.

Pbro. Lic. José Gilberto Pérez Ceh
Rector del Seminario Conciliar de Yucatán

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