Subsidio Semana del Seminario 2017

Por: Pbro. Lic. José Gilberto Pérez Ceh.
Rector del Seminario.

A los señores párrocos, rectores, capellanes, y a todos aquellos y aquellas que tiene la tarea de guiar los diferentes sectores de las parroquias, les saludamos cordialmente todos los que colaboramos en el Seminario, en la formación de los futuros pastores.
Me dirijo a ustedes para informarles y presentarles los materiales que incluyen la catequesis para niños, adolescentes, jóvenes, hora santa y moniciones de inicio y clausura de la Semana del Seminario 2017. Esperamos puedan convocar a todos a participar activamente en las diversas actividades que se realizarán durante esta semana.
Además de conocer los materiales, queremos pedirles su oración para que su realización llegue a todo el Pueblo de Dios, particularmente a los jóvenes y adolescentes, viviendo así la experiencia de reflexionar sobre la vocación sacerdotal, haciendo surgir en ellos la inquietud por conocer la vida sacerdotal, comprometiéndose a orar y colaborar con los sacerdotes y futuros sacerdotes. Esperamos que durante esta semana se sensibilicen todos y vean la necesidad de sacerdotes que sirvan generosamente a nuestra Iglesia.
El sacerdote está para servir a sus hermanos y hermanas, siendo siempre un hombre del pueblo y de la cultura que lo han engendrado. No son sacerdotes para sí mismos y su santificación está estrechamente relacionada con la de su pueblo, es ungido para su pueblo. El pueblo de Dios y la humanidad entera son destinatarios de la misión de los sacerdotes, el bien que los sacerdotes pueden hacer nace sobre todo de su cercanía y de un tierno amor a las personas (cf. Discurso del Papa Francisco del 20 de noviembre de 2015).
El Sacerdote es don para la humanidad, sin embargo, este don se deposita en personas concretas que han sido llamadas a esta vocación específica, ahora es tarea de todos los bautizados orar por el aumento de ellas. Por eso te invitamos a que durante esta semana oremos de manera especial por los sacerdotes, muchas son sus necesidades pero mayor puede ser nuestra oración y nuestra solidaridad.
Por último, pido a la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Rosario, madre del Buen Pastor interceda por nosotros, y ya que de Jesucristo hemos recibido la llamada, que Él mismo nos dé la gracia necesaria para responder con generosidad.

 

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